La Música que nos marcó: Noiah.

La Música que nos marcó: Noiah

Puro Rock and roll entre las influencias de Noiah.

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La Música que nos marcó: Noiah

Noiah se forma en 2011 y después de más de 200 conciertos sigue siendo una formación con un potente directo y con marcado estilo rock urbano. 2015 marca la salida de lo que hasta ahora ha sido su último trabajo, ¨De materia y tiempo¨donde nos golpean con melodías potentes y un estilo que perfectamente se explica viendo cuales han sido tres de sus discos referentes. Repasamos estos discos en nuestra sección La Música que nos marcó.

Rage against the machine: “Rage against the machine”

Un descubrimiento que debo a NOIAH, algo que puede sonar extraño en un grupo como el nuestro. Sin duda, para quienes

nos siguen, los Rage parecen ser el espejo en el que toda la banda se mira desde el primer día. Es más, varios de los músicos de este grupo necesitarían un libro para expresar lo que este disco significó en sus vidas. Sin embargo, nada en NOIAH es tan simple y, en mi caso, he tenido una relación conflictiva con este LP. Estuvo a mi alcance en casa en la misma semana de su publicación en España; leí sobre él en revistas e, incluso, lo presté a compañeros de instituto, pero me costó escucharlo a fondo y apreciarlo.

Influyeron muchas cosas. Los 90 también fueron una etapa de etiquetas, prejuicios y tonterías. Quienes nos iniciábamos en el rock más clásico parecía que estábamos en las antípodas de un grupo así. Fueron necesarios años para descubrir que se trata de un disco que hizo que volvieran a tener sentido los recursos más característicos de esta música, como los riffs o, incluso los solos de guitarra.

El mismo tiempo me llevó el dejar de poner caras raras ante el rapeado de la voz y empezar a valorar que, por primera vezen décadas, un cantante decía algo que no fueran chorradas. Por último, también fue costoso salir de la primera impresión sobre sus canciones y ver en ellas algo más que pretextos para el pogo en los bares y para berrear tacos en inglés. Aún hoy seguimos extrayendo lecciones de estos temas en muchos aspectos: cómo hacer canciones de una pieza, compactas y sólidas; ricas sin perder coherencia, enérgicas sin caer en el caos, simples sin ser machaconas… Si un disco ha logrado superar tantos prejuicios, sin duda, debe ser muy bueno.

Platero y tú: “A pelo”

En el grupo hay diferentes opiniones sobre el valor que tiene el rock español de los 90, o kalimotxo rock o como se le quiera llamar. Pese a todo, es curioso cómo el ‘A pelo’ constituye todavía algo así como un punto de encuentro para nosotros. No sé cuál es exactamente la razón, pero sí estoy convencido de que influye el hecho de que siempre hemos sido una banda de escenarios, que no sólo disfruta tocando en vivo, sino de todo lo que rodea a un concierto.

Por tanto, no podía dejar de gustarnos un disco en directo que es tan… directo. Conozco desde el día que se publicó su leyenda negra, aquélla que asegura que de ‘A pelo’ no tiene nada y que está retocado de arriba abajo. Sin embargo, defiendo ante quien sea que daba igual dónde te encontraras cuando te ponías a escucharlo; en cuanto lo pinchabas, te hacía sentir que estabas en medio de la Sala Canciller (o la Zeleste o el Antxoki…).

Es un directo que crea su propia atmósfera; de hecho, parece un disco original, que se sostiene por sí mismo, y no una colección de canciones editadas antes. Tengo que reconocerlo: del 90% de los temas que contienen estos CD no conozco las versiones originales. Las del 10% que queda sí que las he escuchado y casi prefiero no haberlo hecho.

Foo Fighters: “Wasting light”

Es un placer poder hablar también de un grupo y de un disco en presente y, además, hacerlo con admiración. Son, desde hace años, la banda del momento tanto en estudio como, sobre todo, en directo. Parece increíble que Dave Grohl esté consiguiendo durante tanto tiempo esquivar la decadencia posterior al derrumbamiento de la escena rock y de la industria discográfica. Por sí solo, ya tiene mucho mérito que no caiga en la vergüenza ajena que provocan muchos músicos de su generación, convertidos en carne de giras nostálgicas y de realities de televisión.

Imposible dar por seguro que todo en ellos sea espontáneo y auténtico (en este mundillo casi nada lo es y menos a estos niveles), pero es indudable que lo más importante lo tiene: buenas canciones creadas con un estilo propio.

Muchas de las mejores (Rope, Arlandria, Dear Rosemary…) están en este disco. Sin duda, una mezcla tan bien hecha de velocidad, contundencia y melodía tiene que ser un referente para un grupo como el nuestro. Del mismo modo, después de los 20 años que llevamos metidos en este negocio, resulta también inevitable que sintamos afinidad por una banda tan perseverante como los Foo.

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