Rock crudo con sabor a Pink Floyd o The Balck Keys

Weinf , el nombre artístico de Dani Ruiz (Barcelona, 1994) cita a grupos como Pink Floyd, The Doors, Bob Dylan o Red Hot Chili Peppers entre sus referentes. Pero también Jack White o The BlackKeys, nombres del presente que han sabido actualizar con fulgor la música americana de raíz.
Weinf sigue esa ruta: de su guitarra saca trallazos rock y blues, con un sonido crudo y sucio. “Arranqué el proyecto en verano de 2014, cuando mi chica me dejó y realmente tenía que ocupar el tiempo de alguna forma o acabaría volviéndome loco”, explica el ex guitarrista de Roulotte Roosters. Bien pronto publicó su primer EP, Demo, con cuatro temas donde el desaguisado sentimental se hace bien patente a través de sus temas urgentes y directos.

Desde ese momento se abre una lucha en el artista para dejar un legado a todo el mundo, puesto que ni el mismo sabe cuál sería el desenlace de su enfermedad. Finalmente, Weinf logra superar su enfermedad, con lo que esta obra pasa a ser un punto de inflexión para él.
Realmente queda para el recuerdo de todos, y es alabado por toda la prensa especializada. Destaca sobre todo los momentos donde el disco toca en cuanto a los estilos a Pink Floyd o The Black Keys, artistas que son más que una referencia en el estilo de Weinf.

Ahora nos presenta ¨Purple Bird and Other Strange Songs ¨, su segundo LP. El álbum fue grabado, producido y masterizado en Akrasonic Studios, en Barcelona, durante su segundo tratamiento de quimioterapia. Sin embargo, a diferencia de «Requiem for Myself« (Aiguamoll Records, 2015), la temática de las canciones no gira alrededor de este tema, ya que el artista penso que ya había escrito todo lo que tenía que escribir sobre ello con el primero.
Un dato a destacar de este disco es la colaboración de Dana Colley –saxofonista de Morphine– en Preludio, la novena canción del LP. Lo primero que hemos podido escuchar de este trabajo que verá la luz el próximo 3 de abril es el tema homónimo del álbum. Un tema donde nos encontramos con un teclados muy en la senda de The Doors, y la voz rasgada y oscura de Weinf en lo que se convierte en un prolegómeno perfecto de lo que tiene que venir.
