La Música que nos marcó: Levy Pants

Levy Pants nos cuentan sus influencias musicales

La Música que nos marcó: Levy Pants
La Música que nos marcó: Levy Pants

Zaragoza sigue siendo cantera de muy buenas bandas de rock. Levy Pants nos visita en esta ocasión para dejar huella en nuestra sección de La Música que nos marcó.

Un joven trio power rock, que acaba de estrenar nueva formación y que en nada nos dejara nuevas noticias. En ellos encontraremos un sonido rock puro sin aderezos, guitarras fuertes y letras con doble sentido que te harán sentir la música de una manera muy profunda.

ANDRÉS CALAMARO – EL SALMÓN

Sin duda el disco más heroico grabado en español. En esta fabulosa locura Calamaro nos enseñó que se puede hacer música sin grandes medios: solo es necesario un empuje suicida de hacerlo sin parar, ni un solo segundo. Entonces lo de los estudios caseros era algo que empezaba a ser algo factible y escuchar El Salmón de la cabeza a la cola, una y otra vez de manera casi compulsiva fue también una fuerza que nos empujo hacia la creación y, sobre todo, a empezar a experimentar con grabaciones caseras. Pensábamos: “A ver, si este tío graba con un cuatro pistas en un hotel ¿Por qué nosotros no con nuestro Cubase pirata y un ordenador que se cae a trozos?” Ahí está también de alguna manera el germen del grupo. ¡Por suerte, hoy en día grabar en un estudio es algo más accesible!

Lo fascinante de este disco es que a través de sus canciones realmente llegas a conectar con Calamaro, como si estuviese ahí, sentado en tu habitación contigo cantando sus canciones, con sus continuas obsesiones, sus referencias cruzadas entre canción y canción, el abuso de bases programadas y de ripios sin fin. Al final, esa mezcla resulta adictiva, y no puedes dejar de escucharlo. Si quieres saber lo que es el espíritu del rock, te recomendamos que vayas a pescarlo y que lo escuches de principio a fin.

 

DAYDREAM NATION –   SONIC YOUTH 

Uno de esos discos que marcan por lo musical y por el concepto. La manera de entender la música de este cuarteto cambió un poco la nuestra. Podríamos escoger cualquiera disco, ya que somos adictos a este grupo, pero Daydream Nation, fue el primero que escuchamos. No estábamos acostumbrados a cosas ruidosas. Fue como la primera calada a un pitillo o el primer trago a una cerveza. No nos gustó. No lo entendimos. Pero algo había por dentro y volvimos a escucharlo con atención. Y esa fue la segunda de unas 20.000 que siguieron después.  Incluso con el paso de los años siempre se pueden descubrir cosas nuevas. Es pura magia. Uno de esos que te llevarías a una isla desierta, pero no solo por lo musical. Este disco, y por supuesto el grupazo que hay detrás, nos abrió un mundo enorme; donde había ruido ahora hay magia. También te enseña a no tratar a una guitarra como algo caro que hay que cuidar y quitarle el polvo todas las mañanas. Este disco te hace ver que hay que exprimirlas, desquintarlas, arrastrarlas por el suelo al tocar, grabarlo y ver qué pasa.

Una portada inconfundible y un título que habla por sí mismo; comienza con  “Teen Age Riot”, un trallazo, cañero, melódico, capaz de traspasarte. “Silver rocket”  es eso…sentirte como un cohete con restos anfetaminicos. “The Sprawl” Con la maravillosa y sugerente voz de Kim Gordon y esos minutos de paisaje musical, que te elevan por encima de la galaxia. Ahí se intuye la influencia de Velvet Underground, que como a todos, les marcó. “Total trash” ese sonido Youth que les acompañará siempre. “Hey Joni”, una de las mejores canciones de Ranaldo… Escribiendo esto nos damos cuenta de que es un disco redondo, donde nada falta y nada sobra. Uno de los mejores de Sonic Youth.  Si aún no lo has escuchado, a qué esperas. Sube el volumen, cierra los ojos y después me dices si eres el mismo.

PINK FLOYD- THE DARK SIDE OF THE MOON

Casi todos los discos que uno ama, esos que puedes ponerte una y otra vez sin cansarte, te cambian la vida de alguna manera. Por si hay uno que nos marcó, sin duda es este, The dark side of the moon. Imposible reunir de manera tan acertada los temas que llevamos todos en nuestras mochilas: la vida, la muerte, el dinero, la locura, el tiempo…

Gon tiene un recuerdo muy vivo de la primera vez que lo escuchó; lo hice de un tirón y cuando esos 45 minutos acabaron me di cuenta de que tenía dentro un batiburrillo de mil sentimientos diferentes, a los que sin duda son capaces de llevarte si abres tu mente y te dejas llevar. Las voces de Gilmour y Wright en perfecta armonía, esas guitarras etéreas cabalgando por el estéreo, la batería seca, en su sitio, los textos  de Waters que, muchos años después siguen teniendo el mismo significado enigmático; una portada sugerente, títulos de canciones cuya sola lectura ya te hace pensar. La perfección.

Canciones como “Breathe”, que te invitan a viajar tan lejos como quieras sin moverte del sitio. “Time”, que te recuerda lo estúpido que resulta todo cuando lo que de verdad importa es el tiempo que va corriendo en tu contra, y con un solo de guitarra capaz de volarte la tapa de los sesos, tan melódico, tan simple, tan bello… “Brain Damage” la locura, la cordura, la juventud, la que queda y la que se fue.

En definitiva, un disco universal, apto para cualquier ser humano, desde los cero años a los cien, sin importar estados de ánimo. Te hará llorar y te hará feliz, porque es pura magia; magia musical, y siempre funciona. Nosotros ya no podremos tener la suerte de alguien que no lo haya escuchado aún. Nunca más volverá esa sensación de estar tumbado en la cama y escucharlo de un tirón. Quizás tú seas uno de esos afortunados.

 

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