El festival Tomavistas conquista el corazón de los madrileños con una propuesta arriesgada pero muy acertada.

Después de un año de parón, el festival regresaba con una nueva ubicación (Parque Tierno Galván) y con nueva duración, puesto que la anterior edición consistió en dos fechas frente a las tres de la edición de 2016. Hemos de decir que el regreso ha sido todo un éxito con un cartel repleto de bandas emergentes y otras ya con una dilata carrera, que han hecho disfrutar a todos aquellos que nos hemos dimos cita en el recinto madrileño.
Ni la huelga de metro, ni la final de copa, ni los conciertos de otros artistas súper consagrados en la escena internacional hicieron perder un ápice de calidad y de público a este festival que nos ha conquistado a todos.

El Tomavistas comenzó el viernes bien prontito y es que a media tarde ya comenzaron los primeros conciertos con Blam de Lam y Sorry Kate en el escenario Mondosonoro. El primer grupo que piso el escenario principal o Tomavistas fueron Las Ruinas, un descubrimiento enorme, pese a que llevan desde 2010 sacando disco por año.
El escenario Tomavistas se convirtió en el centro de atención durante todo el festival, durante la jornada del viernes pudimos ver en ese escenario a los gallegos Novedades Carminha y a los granadinos Guadalupe Plata. Ambas formaciones dieron conciertos muy sólidos y potentes que fueron caldeando el ambiente mientras iba poniéndose el sol.

Después de ello, los ojos se giraron de nuevo al escenario Tomavistas para disfrutar primero de Capsula y su recreación del Ziggy Stardust de David Bowie. Y si, al final pudimos cantar ¨Starman¨. Una actuación que nos llevó hacia la nostalgia y que nos colocó de manera perfecta para lo que nos tenían preparados los neoyorkinos A Place To Bury Stranges. Con su concierto terminaba una primera jornada llena de emoción, fuerza y muy buena música.
Si la jornada del viernes había sido buena, lo que nos esperaba el sábado no desmerecía para nada con lo anterior. Con una mezcla de veteranía con juventud en su cartel, pudimos ir disfrutando de conciertos de una calidad enorme, como el que dieron Siberian Wolves, sin duda de lo mejorcito de la jornada, con su mezcla de hard rock con toques setenteros y una piza de psicodelia, hicieron que bastante público se desplazara hasta el escenario Mondosonoro para disfrutar de su concierto.

The Weddind Present puso el toque de veteranía en la jornada del sábado, con un estilo indie rock que por momentos te hacían recordar a Sonic Youth, hicieron que la hora de la cena fuera de lo más amena. Banda ya con bastante trayectoria a sus espaldas y que dejaron muy buen sabor de boca.
Justo después pudimos saborear los nuevos, y no tan nuevos, temas de Triangulo de Amor Bizarro. Ya con la prueba de sonido que hicieron dejaron claras sus intenciones. Fue un concierto lleno de calidad y guitarras, donde los gallegos nos hicieron sudar de lo lindo.

Para poner punto y final al segundo día de festival, la banda de Getxo Was, nos presentó los temas de su nuevo disco, haciendo que a eso de las tres nos fuéramos saciados de buena música a casa.
