
Hacer un disco en directo es como la culminación de un artista. Un momento único tanto para el artista como para el público que puede volver a sentir ese aplauso o ese grito de libertad que expreso en la sala. Marcelo Champanier acaba de presentar su directo en Honky Tonk y que mejor momento para repasar su actualidad que sentándonos a charlar con el para recoger sus inquietudes después de este lanzamiento.
- Después de varios adelantos, por fin llega “Marcelo Champanier en vivo Honky Tonk”. ¿En qué momento supiste que ese concierto merecía convertirse en disco?.
Cuando escuché el material en el estudio de Chilo.
- En una época donde muchos directos se corrigen hasta perder la espontaneidad, tú apuestas por mostrar el concierto prácticamente desnudo. ¿Qué importancia tenía conservar esa sensación de riesgo?
Me pareció que era importante mostrar algo que fuera real. La grabación de un concierto, una noche en un garito, con el público prendido.fuego, la banda tocando como si no hubiera un mañana. Es un disco que refleja una noche de Rock and Roll de verdad. Algo que por raro que parezca, se está perdiendo. Se que tanto los músicos de la.banda como yo vamos a estar orgullosos de haber tocado en ese disco hoy y siempre.
- El disco transmite la sensación de estar dentro de la sala, casi pegado al amplificador. ¿Qué recuerdas de aquella noche en la Honky Tonk de Madrid?
Recuerdo que la sala estaba bastante llena, los muchachos de la banda y yo estábamos de muy buen humor, con muchas ganas de salir a tocar. Recuerdo antes de salir a tocar, que estábamos en el camerino, comiendo unos tentempiés y brindamos con vino, en ese momento algo indicó que sería una noche especial.
- ¿Qué tiene el directo que todavía no consiguen capturar los discos de estudio? Verdad y adrenalina.
Hay una energía muy física y muy urgente en estas canciones.
- ¿Crees que el escenario sigue siendo el lugar donde realmente se entiende tu música?
Creo que es su hábitat natural y donde más vivas están las canciones.
- A lo largo del álbum se escucha una banda muy compacta, pero también muy libre. ¿Cómo trabajas esa tensión entre control y caos sobre el escenario?
Te diría que eso no se trabaja, eso es algo que surge naturalmente, cuando tenés un grupo de músicos profesionales brillantes muy solventes individualmente, que confían no sólo en lo que hace cada uno, sino que saben que pueden confiar ciegamente en cualquiera de los otros miembros. Eso hace que la sumatoria, el conjunto total sea mucho más que la suma de individualidades. Eso surge o no surje, no lo puedes trabajar.
- La Honky Tonk tiene algo casi mítico dentro del circuito madrileño. ¿Qué significaba para ti grabar allí este disco?
Es una sala a la que le tengo mucho cariño. Cuando llegué a Madrid iba los domingos a la Jam Session para conocer músicos y siempre me invitaban a subir a tocar algún tema de los Rolling Stones.
- Tus canciones siempre han tenido un punto muy cotidiano, muy humano, incluso cuando hablan desde la crudeza. ¿Cómo influye tu forma de observar la vida en tu manera de escribir?
La belleza está en los ojos de quien la puede ver, reconocer y relatar.
- Toca hablar de las colaboraciones que tiene este disco, ¿cuál de ellas te marcó más a nivel personal?
Para empezar, la de la banda. Chilo, Javi, Rafa, Federico y yo nunca habíamos tocados los 5 juntos. Sin duda el disco suena como suena porque el grupo humano funcionó y funciona. Y luego contar con la guitarra prodigiosa de Ariel Rot para ponerle la guinda fue lo mejor que podía pasar esa noche y que quedó registrado en el disco en vivo.
- Si te dieran un cheque en blanco para hacer un festival, ¿cuáles serían tus 3 cabezas de cartel?.
Buena pregunta ! Rubén Pozo, M Clan y Quique González.
- ¿Qué significa para ti la música?
Es mi trabajo, mi vida, mi razón de ser. Y donde soy libre de verdad.
