
Solisombra es el nuevo álbum de Peepshow y nuestro disco del mes de febrero. Con este nuevo trabajo la banda presenta toda una declaración de intenciones. Once canciones que funcionan como un mapa sonoro cambiante, donde la banda valenciana se mueve con naturalidad entre la intensidad, el color y la emoción, sin perder nunca su identidad. El disco avanza entre claroscuros, explorando distintas formas de composición que amplían el universo del grupo y refuerzan un sonido cada vez más personal.
Cortes como “Prensas hidráulicas” o “Poder” apuestan por un indie-electro directo y honesto, mientras que “Estar presente” —acompañada de un vídeo que rinde homenaje a la catástrofe de la DANA en Valencia— y “Emergencia permanente” elevan el pulso eléctrico y crítico, conectando con el espíritu after-punk que siempre ha definido a Peepshow. En otro registro aparece “Estrella negra”, una pieza pop elegante y accesible, con aroma de crooner y una orquestación que remite a Belle and Sebastian y al Bowie más universal.
El disco también se permite desvíos sugerentes: “La lutte des oubliés”, cantada en francés, suena a himno contemporáneo a medio camino entre Dominique A y Depeche Mode; “Invasores” y “Solisombra” reinterpretan el folclore español desde una mirada propia; y “Marca España” dispara una crítica ácida y afilada en clave de rock. El tramo final, con “La tragedia de Morzuak” y “La serpiente de Arzachel”, apuesta por la evasión y la poesía, cerrando el álbum con un tono casi narrativo.
Grabado en los estudios Casafont de Lleida, producido y mezclado por Uve Martínez en Pandemonium Studio (Valencia) y masterizado por Víctor García en Ultramarinos Costa Brava, Solisombra confirma a Peepshow como una banda en plena madurez creativa, capaz de mirar a distintos lugares sin perder el centro.
“Estrella negra” es la carta de presentación de Solisombra y también uno de sus giros más sorprendentes. Peepshow se mueve aquí hacia un pop de escucha inmediata, más luminoso de lo habitual, sin renunciar a la elegancia ni a la personalidad que define a la banda. La canción mira sin complejos a los años 70 para rescatar el cuidado por el detalle y el valor de las texturas orquestales, con ecos que recuerdan tanto a Belle and Sebastian como al clasicismo melódico de ABBA.
La voz adopta un tono de crooner contemporáneo para narrar una historia de ruptura que avanza sobre un pulso soul envolvente, recuperando ese latido glam que convirtió a Bowie en un icono universal. El resultado es una pieza sofisticada y emocional, pensada para entrar a la primera escucha y quedarse resonando mucho después.

