FUNK ROCK BARCELONÉS DE CALIDAD
Fotografías: Charas Vega @charasmusicphoto
Escogiendo el último sábado de mes la formación de la ciudad condal no dudó en poner toda la carne en el asador y tocar por primera vez en la mítica sala Sidecar situada en la plaza Real. Un local donde grandes grupos se han consagrado y que dadas sus escasas medidas convierte una actuación normal en un diálogo íntimo entre artista y audiencia.
El ambiente era algo diferente, ya que convergía entre amantes del grupo, gente cercana a la formación, turistas y los asiduos a Sidecar (llenando considerablemente la sala). Unos teloneros que no defraudaron llamados “Urfabrique” calentaron motores a base de selecta electrónica. Un dúo que fue in crescendo gracias a unos beats más elegantes que otra cosa y que no paró hasta que Lost Geko hizo acto de presencia sobre las 22:30.

Debido a unas cuantas inconveniencias técnicas el concierto costó que arrancara, un teclado o unos coros casi imperceptibles casi amargaron un plato tan dulce como la canción “Tonight”. Decimos casi porque aún con estos problemas el público se lanzó a bailar enseguida, olvidándose de unos detalles que se arreglaron prácticamente en el segundo tema.
Poco después comenzó la magia con uno de nuestros temas favoritos y su más conocido single: “You”. Este tema nos llevó a otra época gracias a sus hipnóticos coros y su definida línea de bajo llevada de forma impoluta. Otro momento a destacar fue cuando la banda decidió dar un respiro al público entre baile y baile con “Ships in the Night”. Una canción que espera ser escuchada de forma de otra manera, que necesita que sientas como el tiempo se ralentiza y así disfrutar de ella de una manera prácticamente “espacial”.

Finalmente, la sesión cerró, como ellos mismos dijeron” con último tema de su último y homónimo disco: «A Good Thing is Worth Waiting For”. Y dando honor a su título dejaron bastante de lo bueno para el final. Sudados, prácticamente descamisetados, pero muy contentos (o al menos parecían serlo) cuando despidieron la noche a base del mejor funk.
Un velada bastante especial en una época del año eclipsada por festivales y más bien pocos conciertos. Una ráfaga de funk llena de frescura que promete mucho y de la cual nos sentimos muy orgullosos de ser partícipes durante hora y media. Sin duda estos muchachos nos han enseñado que tienen madera y mucho que ofrecer a la escena musical de Barcelona.
