Regreso al pasado.

No hay mejor manera de expresar lo que Holy Bouncer nos hizo sentir el pasado sábado en la madrileña sala Costello Club. Y es que los barceloneses despacharon un concierto lleno de buen rock, mucha psicodelia y una magnifica puesta en escena.
Pero no adelantemos acontecimientos, puesto que la noche nos deparo muchas más cosas. Y es que la noche del sábado ya se preveía como una noche grande, algo que ya pudimos ver en la entrada a la hora con el numeroso público que espera poder entrar al recinto.
Antes de que Holy Bouncer subieran al escenario pudimos disfrutar de la actuación de Black Maracas. Los madrileños dieron muestras de su potencial, pese a los problemas técnicos que sufrieron con su guitarra. Y es que la mezcla de garage, psicodelia e incluso fuzz no pasan desapercibidos y hacen que sus conciertos sean momentos llenos de energía y bailes. Pudimos disfrutar de sus temas y de su gran himno ¨Crazy Maraca¨con el que se despidieron del público que ya llenaba en gran medida el Costello Club.

Después llegó el turno de Holy Bouncer. Se esperaba con muchas ganas el concierto de estos jóvenes barceloneses. Y es que la exitosa gira por Europa que están realizando presentando su primer LP, ¨Hipper girl Lover¨, va llegando a su fín. Madrid es la penúltima cita de una gira que terminara a finales de mes con un concierto en su Barcelona natal.
Y en esas estábamos cuando comenzaron a sonar los primeros acordes desde el escenario, después de subsanar unos problemillas técnicos con el bajo. Solucionados los problemas, la voz de Miguel Robres irrumpió desde la mitad de la sala para dar comienzo a un frenesí musical que nos lanzó de lleno en plena eclosión del movimiento hippie allá por los años 60. Y es que la voz rasgada hace muy característico el sonido de Holy Bouncer y te va atrapando junto con sus riffs de guitarra y el retumbar del bajo en cada momento del concierto.

Pudimos ir repasando los temas de su nuevo trabajo donde la voz, siempre la voz, fue guiando cada uno de los momentos de la noche. Pero Holy Bouncer no es solo una voz, es un conjunto bien engrasado, donde las dos guitarras acompañan a la perfección los ritmos locos de la banda, dándole ese toque tan psicodélico que nos gusta. Si importantes son las guitarras no menos lo es el bajo, que en Holy Bouncer adquiere una función más importante aún para llevarnos hacia los instantes más locos de la noche, con ¨My Mother is a yonkie¨ como punto culmen de esa locura.

Todo ello hizo que la comunión entre público y banda, al principio algo fría, terminara siendo de éxtasis total. Los acordes de ¨Hipper Girl Lover¨nos iban marcando el final de la noche. El tema que da nombre a su último trabajo término convirtiéndose en una fiesta sobre el escenario, donde el público subió a petición de la banda. Pero ese no era el final, aún nos quedaba disfrutar de ¨Get Higher¨, ese tema con reminiscencias a los Rolling Stones, que supuso el clímax final a una noche llena de buen rock donde nos vimos transportados al pasado.
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