Entrevista a Hanz Ruiz

1. Después del EP Marengo y de adelantos como «Frío», «Cosquilleo», «Tu Mirada» y «Cuántas Veces», llega FRÁGIL, tu primer álbum. ¿Qué querías contar con este disco que todavía no habías conseguido expresar en tus anteriores lanzamientos?

Con FRÁGIL quería hacer un ejercicio de transparencia radical y honestidad, alejado de las prisas y la inmediatez de los algoritmos. Sentí la necesidad de regresar a la raíz del rock de mis inicios y abordar una «mudanza vital» real . Este álbum expresa el proceso sonoro de desempaquetar quién soy tras años de ruido externo.

2. El concepto de FRÁGIL gira en torno a una mudanza vital, a dejar atrás el ruido externo para descubrir quién eres realmente. ¿Qué ha cambiado en ti durante el proceso de composición y grabación de este álbum?

El proceso comenzó cuando tenía 27 años y ha culminado a mis 30, de modo que ha estado atravesado por una crisis de cambio de década. Durante estos tres años de trabajo y reflexión, he aprendido a vaciar el ego, soltar el peso acumulado y empezar de cero sin miedo. He cambiado la prisa por la aceptación: he comprendido que no soy el tipo invulnerable que imaginaba de niño, sino alguien que aprende a quererse a trozos y a asumir sus cicatrices.

3. La fragilidad atraviesa el concepto del disco, pero también puede convertirse en una fuente de fortaleza. ¿Hasta qué punto escribir estas canciones te ha servido para enfrentarte a tus propias dudas e inseguridades?

Escribir este disco ha sido un proceso bastante terapéutico y un espacio donde me prohibí mentirme a mí mismo. Canciones como «Cristal» me obligaron a mirarme al espejo, confrontar mi propio ego y admitir mis caídas en lugar de ocultarme tras una coraza. Darle forma de canción a todas esas dudas me demostró que exponer las heridas no es una debilidad; al contrario, convertir la fragilidad en honestidad es el motor que sostiene todo este proyecto.

4. Oasis, Nirvana y Green Day forman parte de tus principales referencias musicales. ¿Qué queda de aquel chaval que empezó tocando versiones de sus grupos favoritos y qué has querido conservar de esas influencias en tu sonido actual?

De aquel chaval que se sentó por primera vez a la batería a los 12 años con su grupo de versiones What’s Up? queda intacta la necesidad de colgarse la guitarra y hacer ruido. De Green Day conservo la rabia en el ADN y el concepto de álbum, rindiendo homenaje a American Idiot con el enlace entre «Cosquilleo» y «Corazón» y llevando la correa roja en mi guitarra en tributo a Billie Joe Armstrong. De Oasis y Nirvana mantengo esa garra analógica, el amor por el britpop y los muros de guitarras distorsionadas que cierran el disco.

5. En FRÁGIL conviven guitarras crudas y la energía del rock alternativo de los 90 y los 2000 con una producción de enfoque más urbano y contemporáneo. ¿Cómo has encontrado el equilibrio entre reivindicar tus raíces y construir una identidad propia?

El equilibrio surgió al trabajar estrechamente con Joel Llauradó en la producción, combinando mis influencias rock con su afinidad por las texturas urbanas más actuales. Quisimos tomar la garra analógica de las guitarras de los 90 y 2000 y pasarla por el filtro sonoro contemporáneo de referencias que me apasionan como Barry B o Carlos Ares. Así logramos un sonido de garaje intencionadamente sucio e imperfecto pero envuelto en una producción moderna y contundente.

6. El formato de power trío, junto a Ignasi Mir a la guitarra y Joel Llauradó a la batería y en la producción, tiene un papel importante en el proyecto. ¿Qué aporta esta formación a las canciones y cómo ha influido en la personalidad sonora del álbum?

Aunque el proyecto lleve mi nombre, para mí la composición siempre es un trabajo en equipo. FRÁGIL empezó a tomar forma en un retiro donde nos juntamos a jugar y probar ideas sin presión. Apartar el ego y buscar el consenso hizo que las canciones crecieran con la aportación de todos, logrando esa personalidad sonora de banda tan sólida. A esto se suma el rol determinante de Joel: al ser batería y productor a la vez, supo conectar la contundencia de la batería real con los matices de la producción contemporánea.»

7. La estética visual de FRÁGIL utiliza cajas de cartón, precinto y etiquetas rojas para representar ese proceso de reconstrucción personal. ¿Qué hay dentro de esas cajas y qué recuerdos, experiencias o etapas has necesitado revisar para dar forma al disco?

Dentro de esas cajas están los pedazos de todo lo vivido: desde recuerdos de mi infancia disfrazado de Green Day hasta relaciones pasadas, momentos de duelo y mi etapa en anteriores grupos. Representan el equipaje emocional que he tenido que abrir y revisar para desempaquetar mi verdadera identidad. La cinta de precinto y la etiqueta roja simboliza el cuidado extremo que exige ordenar los recuerdos para volver a construirse.

8. Has financiado el álbum con la capitalización de tu propio desempleo y has documentado el proceso con una cámara Handycam. ¿Qué te llevó a asumir ese riesgo y qué has aprendido de apostar tus propios recursos por un proyecto musical?

Asumí ese riesgo porque sentía que no había otra forma de hacer este disco que no fuera desde la independencia absoluta y la verdad. Decidí volcarlo todo, financiándolo con la capitalización de mi paro y registrando el proceso real sin filtros para mostrar el esfuerzo cotidiano. Apostar tus propios recursos te enseña el valor real de tu obra, te otorga libertad creativa total y demuestra que la determinación vale más que cualquier atajo de la industria.

9. En una industria marcada por la inmediatez, las tendencias y los algoritmos, has optado por trabajar el disco a fuego lento. ¿Cómo conviven esa forma de entender la música y las exigencias actuales de promoción, redes sociales y consumo rápido de canciones?

Ha sido una lucha consciente contra la música «fast food», dedicando tres años a cuidar cada detalle porque un primer disco solo se publica una vez. Mantenemos esa filosofía lanzando temas de cuatro minutos con solos de guitarra afilados como «Cuántas Veces», desafiando el estándar de las canciones breves para plataformas. Entiendo las redes sociales como un puente para conectar y contar la historia del disco, pero siempre defendiendo que la obra principal es la canción y no el contenido efímero.

10. FRÁGIL supone el comienzo de una nueva etapa después de años construyendo tu camino musical. ¿Qué te gustaría que encontrase el público en este primer álbum y hacia dónde quieres llevar el proyecto Hanz Ruiz a partir de ahora?

Me gustaría que el público encuentre en FRÁGIL un lugar donde identificarse y sentir que sus miedos o momentos de cambio duelen un poco menos. Y, sobre todo, dar un empujón a cualquiera que esté con la duda de si lanzarse al vacío o no. Quiero demostrar que se puede sonar actual sin perder la raíz rockera y que la vulnerabilidad es un valor. A partir de aquí, el objetivo es defender el disco con la banda en directo en salas y festivales, empezando por nuestra presentación en Barcelona en la Sala Laut (19 febrero), y construir una carrera a largo plazo basada en canciones reales.

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