Entrevistamos a Antonio Postius

  • “Todo Dicho” nace después de tres años especialmente intensos. Cuando echas la vista atrás, ¿qué parte de ese periodo te ha costado más convertir en canción y cuál salió casi sin pedir permiso?

Sin duda, “Dime” y “Pienso en ti” fueron canciones que tuve que pensar mucho y forzarme al principio en poner palabras a algo que me costaba gestionar; pero en el caso de “Al fin” o “Mi Lugar”, en prácticamente una semana, ya estaban listas. Son dos mensajes que hacía muchísimo tiempo que quería decir. Y en cuanto encontré la estructura correcta, fue como ponerme un zapato de mi talla.

  • Hablas del disco como un “exorcismo” de emociones negativas. ¿En qué momento te diste cuenta de que necesitabas sacar todo aquello fuera para poder avanzar?

Post-pandemia fue el momento de poner freno de mano de manera abrupta y necesaria para frenar la bola de nieve cuesta abajo en la que estaba dirigiendo un gran porcentaje de mi vida. Principalmente, porque para entonces, mi adicción y desorden mental y emocional, estaban ya fuera de control. Pero después de tres años en que parecía que todo iba bien… Empecé a tener más recaídas de las que me gustaría aceptar. Y aunque jamás volví a llegar al nivel de descontrol al que llegué en 2020, hubo algunos pasos atrás. Fue en 2023/2024 donde dije de nuevo “basta”. Y me vuelvo aún más centrado en mi sobriedad y la música.

  • Dos rupturas, adicciones, cambios e inseguridades forman parte del punto de partida del álbum. ¿Te daba más vértigo enfrentarte a esas experiencias desde la música o desde tu propia vida?

Es difícil escoger, pero sí creo que siempre la música, en mi caso, va a ser la parte más “fácil” donde expongo las experiencias reales en que sí tengo que pasarlo bien o mal sin “banda sonora” digamos. Otra cosa, es ya hacer música que lo valga. Que eso ya es toda batalla.

  • Hay algo muy interesante en transformar vivencias bastante duras en canciones que después van a escuchar otras personas. ¿Dónde está para ti la frontera entre contar algo íntimo y dejar de sentir que te pertenece?

Yo creo la línea donde pierdes el control sobre tus vivencias, es el momento en el que pones nombres sobre la mesa. Eso ya tiene costes mucho más altos y luego ya poco puedes hacer cuando la gente se pone a hablar y opinar sobre ello. Por eso, yo no digo nombres ni expongo a nadie por respeto; y la mayoría de personas que trato en mis letras, lo saben porque yo mismo se lo comunico.

  • “Todo Dicho” no es un disco conceptual, sino una especie de colección ordenada de momentos. ¿Fue difícil decidir qué historias merecían convertirse en canciones y cuáles era mejor dejar fuera?

Un poco la verdad. Tengo un sin fin de vivencias reales sobre las que puedo escribir. Normalmente, las que se quedan archivadas para más adelante son por dos razones: no lo he procesado o madurado lo suficiente en mi cabeza todavía o no encuentro las palabras correctas.

  • Después de haber pasado por bandas como Mourn, Gyoza, Madee, Nom Propi y ahora Barg, ¿qué cambia cuando ya no tienes que defender una canción junto a otros músicos y todo parte de ti?

Este nuevo disco no es excepción en cuanto a necesitar de grandes amigos e instrumentistas para defenderlo.Pero la gran diferencia, es que no tengo que chocar ni ponerme de acuerdo con nadie en cuanto a la dirección. Pero esa dinámica ya está bastante implícita, así que no hay ningún tipo de conflicto por suerte.

  • También hay una evolución sonora respecto a tus anteriores EP. ¿Sentías que necesitabas ampliar el sonido para contar mejor lo que estabas viviendo o fueron las propias canciones las que te llevaron hasta ahí?

Creo que este disco es el encuentro entre la ambigüedad y oscuridad de Misrepresent y la transparencia lyrica y suavidsd en cuanto a el sonido de “Dejando Entrar El Dolor”. Tenía un buen punto de partida donde oscilar, pero si quería que fuese lo más único posible. Yo sí que creo que es una ampliación estilística aún así y las nuevas letras ayudaron mucho.

  • Trabajar de nuevo junto a Víctor Valiente, Lluís Cots y Anne Lukin supone rodearte de gente que conoce bien tu manera de hacer música. ¿Hasta qué punto necesitas que alguien te contradiga o te saque de tu primera idea para que una canción termine creciendo?

No es hasta cierto punto, sinó obligatorio en mi caso. Mis experiencias pasadas en grupos, donde hay miembros que no delegan o dan poquísimo margen a cambiar cosas en proceso de creación… acaba siendo un viaje único donde tu alrededor está frustrado y con los hombros encogidos. Sí que este es mi proyecto, pero la música va a mejor cuanto más consejo y puntos de vista pido y dejo que se me contradiga. Quiero que ellos también lo sientan suyo.

  • Dices que este disco te ha ayudado a buscar una mirada más realista y positiva hacia la vida. Ahora que “Todo Dicho” está a punto de salir, ¿sientes que realmente has cerrado una etapa o todavía quedan algunas cosas dando vueltas por ahí?

Sí que está “todo dicho” y cerrado en cuanto a las vivencias que trato en el disco. Pero lo importante, es mantener la sobriedad y la personalidad comprometida, trabajadora y empatía que tengo ahora. Ese es el trabajo del que nunca habrá vacaciones.

  • El título suena casi a punto y seguido: “esto es lo que pasó, ya está contado”. Si dentro de unos años vuelves a escuchar “Todo Dicho”, ¿qué te gustaría reconocer de aquel Antonio que necesitó hacer este disco?

Principalmente, ver que fue transparente. Que aunque la música sea expresión, pero también un negocio del que debe formar parte, jamás puso vender o llegar a más gente, por encima de creerse a sí mismo, no dejó de sonar a él y no escribió pensando en lo que “funciona”.

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