
El cuarteto donostiarra Comic Sans presenta su tercer álbum, Todas las cosas que nos salieron mal, un trabajo que apuesta por la honestidad desde su propio título. Lejos de la ironía, el disco funciona como un retrato directo de frustraciones cotidianas que atraviesan a toda una generación. A través de sus canciones, la banda transforma experiencias personales —desamor, incertidumbre laboral o desencanto vital— en un relato musical tan crudo como cercano.
El primer adelanto, ‘Cosas que salen mal’, ya anticipaba el tono del álbum: un ejercicio de desahogo donde las malas rachas se convierten en material creativo. Comic Sans utiliza un lenguaje directo, cargado de humor y autocrítica, para convertir la frustración en una forma de catarsis colectiva que conecta fácilmente con su público.
En lo musical, el disco se mueve entre el pop-punk, el punk-rock y el midwest emo, con incursiones en el math rock que aportan dinamismo a las composiciones. Canciones como ‘Godzilla vs Rayquaza’ abordan con sarcasmo el tedio del desempleo, mientras que ‘Spiderman 2’ retrata esas salidas nocturnas que prometen mucho y terminan en decepción. Por su parte, ‘Estos no son los droides que buscáis’ apunta con humor a la precariedad dentro de la industria musical.
El eje emocional del álbum gira especialmente en torno al desamor. Temas como ‘Mantequilla y mermelada’, ‘Pégate por favor’ o ‘He descubierto mi silla favorita’ exploran distintas fases de una ruptura, desde la intensidad inicial hasta la resaca emocional que deja una relación fallida.
El cierre llega con ‘Gasolina mutante’, la canción más extensa del repertorio de la banda, donde Comic Sans expande su fórmula entre cambios de ritmo y pasajes cercanos al math rock. Con este nuevo trabajo, el grupo consolida una identidad sonora propia dentro del cruce entre midwest emo, pop-punk y rock alternativo, confirmando su crecimiento dentro de la escena independiente.
