
La noche del 26 de febrero en Malasaña tuvo aroma a guitarras encendidas y a canciones sin filtro. El sevillano Sergio Freire aterrizó en Madrid para presentar en directo su nuevo disco Sincericidio, un trabajo que hace de la honestidad brutal su principal bandera.
Con la Sala Maravillas como escenario, Freire ofreció un concierto cercano, intenso y cargado de actitud. Desde los primeros acordes quedó claro que la propuesta del artista no busca adornos innecesarios: lo suyo es el golpe directo, el de la canción que nace de lo cotidiano y se defiende con guitarra, emoción y verdad. La plaza de Madrid siempre es complicada, pero cuando se tiene la calidad y fuerza de Sergio Freire todo es mucho más sencillo. Un artista que domina el tempo sobre el escenario y que se ha sabido rodear de una banda con una enorme calidad, que hace que sus temas alcancen cotas mucho más altas.
No hizo falta mucho para recibir la primera andanada de potencia ya que Sergio nos recibió con dos de los temas más contundentes de su nuevo disco, ¨Almizcle¨ y ¨Canta Conmigo¨. Desde ahí la maquinaria ya no paro de funcionar a toda potencia, pasando por diferentes estilos y momentos, Sergio Freire y su banda nos mostraron un show muy trabajado y que te golpea de manera inmisericorde durante una hora y media. Como nos comentaba el propio Sergio al final del concierto ¨tengo una banda que es una autentica apisonadora en el escenario¨. Hubo momentos para volver al primer disco del sevillano, de recordar a amigos que ya no están y de rendir merecido tribuno a bandas como Triana o Camarón con versiones llevadas al terreno de la banda.
Entre tema y tema dejó espacio para la complicidad con el público, que respondió con cercanía y atención a cada historia. El formato de banda aportó músculo a unas canciones que, en estudio, ya apuntaban a esa mezcla de fuerza y sensibilidad que define su propuesta.

Y si, Sergio Freire es puro rock and roll, pero también sonó a Hard Rock, sonó a George Harrison y su memorable Wah Wah e incluso a los Doors del ¨Peace Frog¨, todo ello sin perder un ápice de calidad. También nos subimos al avión para viajar de Nueva York a Buenos Aires, pasando por Sevilla y aterrizando de nuevo en la templada noche madrileña.
La parada madrileña de la gira de Sincericidio confirmó que Sergio Freire se mueve con soltura en ese territorio donde conviven la tradición del rock en castellano y una mirada personal y contemporánea. Un directo que conecta con quienes buscan canciones que digan algo de verdad.
Al final de la noche quedó la sensación de haber asistido a un concierto de esos que se sostienen en lo esencial: buenas canciones, una banda sólida y un artista dispuesto a decir lo que piensa sin demasiados filtros. Y en tiempos de exceso de pose, eso también es una forma de resistencia.
