
“She’s My Girl” no viene a pedir permiso: entra disparada y te agarra por la solapa desde el primer acorde. Es el tercer adelanto de A Five-Year Instant, el nuevo capítulo del universo de Ricardo Portman, y confirma que el proyecto no está dispuesto a quedarse quieto ni un segundo.
Aquí no hay rodeos ni capas innecesarias. La canción funciona como un fogonazo de punk rock con nervio, de esos que condensan en dos o tres minutos esa mezcla explosiva de deseo, electricidad y adrenalina que todos hemos sentido alguna vez. Ese instante en el que conectas con alguien y el mundo parece ir más rápido de lo normal. Todo vibra, todo quema, todo importa.
El sonido apuesta por la inmediatez: guitarras al frente, ritmo que empuja y una melodía que se clava a la primera. Es cruda, directa y honesta, como si estuviera pensada para sonar alto en tu habitación o en un garito pequeño donde el sudor cae del techo. Nada de artificios: energía real para emociones reales.
“She’s My Girl” encaja así en la idea central del disco: canciones que capturan momentos concretos, como si fueran capturas de pantalla emocionales. Fragmentos de vida transformados en ruido, pulsión y memoria. Un recordatorio de que a veces tres minutos bastan para dejar huella.
Este nuevo single ensancha el territorio de A Five-Year Instant, un disco concebido como un viaje emocional a través de los últimos cinco años en la vida de Ricardo Portman. No es solo una colección de canciones: es una especie de diario eléctrico donde cada tema funciona por sí mismo, pero cobra todavía más sentido cuando se conecta con el resto.
Cada corte actúa como una cápsula de tiempo. Historias que hablan del desgaste, de la euforia, de lo que se queda y de lo que se rompe. “She’s My Girl” no solo adelanta el pulso del álbum, también reafirma su identidad: energía sin filtros al servicio de relatos personales que no buscan la pose, sino dejar huella.
La canción fue grabada en Cerdanyola del Vallès (España) en octubre de 2025, con el propio Ricardo Portman ocupándose de todo el frente creativo: voz, guitarras acústicas y eléctricas, bajo y percusión. Un enfoque directo y casi artesanal que refuerza la sensación de cercanía y verdad que atraviesa el proyecto.
