
Pronunciar el nombre de Alvaro Suite es mentar a una de las grandes figuras del panorama musical. Lejos de sus andanzas con Bunbury o Los Santos Inocentes, el sevillano lleva tiempo creando una más que estable carrera en solitario. Sobre esta última pende la publicación de un disco con el que Alvaro Suite se ha quedado más que a gusto y que verá la luz en breve. Mientras llega ese momento nos quedamos con la fecha del 26 de febrero, día en el cual estará visitando el espacio Canopy Castellana de Madrid para un concierto muy especial. Charlamos sobre esto y muchas más cosas en la siguiente entrevista. Por cierto, las entradas están volando en el siguiente enlace, no tardes en hacerte con ellas.
- Vienes de publicar varios singles que parecen marcar una nueva etapa. ¿Qué tienen en común estas canciones y qué te apetecía contar en este momento?
Después de los 4 singles que publiqué en 2023, y que publicaré este 2026 en un vinilo de 7” titulado “Insecto Adicto”, y de pegarme dos años sin parar de producir a otros artistas en Graba Graba Hey, me entraron unas ganas terribles de grabar un nuevo disco con canciones nuevas y con una banda renovada, en pocas tomas y sin previo ensayo; captar la energía de unos músicos sin prisas ni presiones tocando unas canciones que no estaban ni siquiera terminadas. En ellas me apetecía sacar de dentro lo que llevaba acumulado esos dos últimos años, tanto artística como personalmente; vaciarme de tanto estrés tecnológico, social y profesional. He querido grabar un disco de Rock con la única intención de pasarlo bien y escupir lo que llevaba dentro.
- A nivel sonoro también se percibe una evolución. ¿Cómo ha sido el proceso de búsqueda para este nuevo material?
La búsqueda ha sido un camino hacia atrás. He huido de efectos “modernos”, capas de instrumentos, máquinas y teclados digitales, para recuperar, primero la inmediatez del sonido de banda (buscar sonidos en un ordenador es un coñazo), y luego la sonoridad con la que me enamoré de este tipo de música divertido y urgente. En cuanto a las canciones, estuve rebuscando entre discos duros antiguos y encontré varias carpetas de demos de diferentes años, y en ellas encontré medio disco. Así que fui grabando en los tiempos libres en el estudio las nuevas ideas, teniendo como referencia esas demos viejas, y en poco tiempo tenía 14 canciones sobre las que trabajar. Quería que me sonara las bandas que me gustaban cuando empecé a montar mi primera banda (Pinball); a Blur, a Supergrass, a Radiohead, a Pavement, Suede, Teenage Funclub, a The Kinks, The Who, y siempre a The Beatles. Y a la vez reconocerme en mi propio estilo. Creo que lo he conseguido.
- ¿Qué papel juegan estos singles dentro del futuro disco? ¿Son una carta de presentación o parte de un relato más amplio?
En realidad son los dos primeros en terminarse. Me está costando mucho terminar el disco porque tengo el estudio a tope, el sello demanda más curro del que esperaba, me estoy mudando de casa y mi chica lleva un par de años ascendiendo en su trabajo lo suficiente como para desaparecer casi todo el día, con lo que además de mis labores musicales me hago cargo de las domésticas. Pero necesito lanzar Acidmath cuanto antes, porque ya tengo empujando otra tanda de canciones y la cabeza en ella y su pre-producción. Así que después de esos 2 singles, lanzaré uno más y luego el disco. Y a ver si para Verano grabo algo nuevo que pueda publicar en Otoño, justo después de editar el EP de “Insecto Adicto”. Va a estar bien lanzar 2 LPs y un EP en un año.

- Mirando hacia atrás, tu trayectoria ha pasado por diferentes etapas y proyectos. ¿Cómo dialoga este nuevo disco con el Álvaro Suite de hace unos años?
He sido el mismo toda mi vida. En una de las nuevas canciones, que se titula “Dinamita al alba” canto: “Soy el que soy porque fui como soy”. Me gusta pensar que no he cambiado nada en la raíz de mi personalidad y mi creatividad; nacen de la misma cueva, protegida por millones de espíritus del Valhalla y conservada como un templo sagrado desde el que surgen mi música, mis aspiraciones, mis lamentos y mis alegrías. Las canciones que he hecho toda mi vida nacen ahí. Son hermanas. Lo que ha ocurrido en los últimos dos años es que desperté de una especie de encanto en el que vivía rechazando lo que me pedía el cuerpo, no quería darle “eso”. No sé por qué, la verdad. Pero creo que venía dado por tantos años abusando de la imagen de Rock Star y toda esa mierda. De ahí que quisiera explorar el terreno de las producciones con más capas de guitarras “modernas”, venga sintes, venga cajas de ritmos, venga capas de coros, y dale con efectos imposibles a todo lo que daban.. todo lo que NO sonara a los que había hecho hasta entonces con Pinball, Suite o Los Labios. Una huida innecesaria hacia algún lugar insólito. De ese período surgieron mis dos primeros álbumes en solitario, “La Xana” (2020) y “Fantasio” (2021), y no me arrepiento en absoluto de ninguna de las canciones, de lo que me aportaron y de lo que viví con ellos. Pero tenía ganas de divertirme sin pensar…
- Después de tantos años en la música, ¿sientes que ahora compones desde un sitio distinto?
No creo que sea un lugar distinto, creo que se trata de una facilidad mayor para llegar a donde quiero llegar. Al menos musicalmente. En el tema de los textos sigo trabajando para sencillamente poder decir exactamente lo que quiero, sin artificios ni imitaciones. Y creo que lo estoy consiguiendo desde “Cantarranas” (2023). A la hora de componer una canción, los años me han facilitado la claridad con la que veo los elementos que necesito, los espacios vacíos, los lugares para cada elemento, los sonidos, armonías, ritmos y arreglos. También me facilita mucho las cosas llevar tantos años grabando mis propias demos. Eso te permite aislar y trabajar más cómodo y ser más eficaz a la hora de diagnosticar un posible problema o potenciar alguna parte. Y eso lo llevo haciendo tres décadas. Compongo hacia nuevos lugares..
- El concierto de presentación en el Espacio Canopy Castellana del próximo 26 de febrero será una fecha clave. ¿Cómo te enfrentas a ese momento?
Con miedo a no llegar al límite de entradas anticipadas que me exige el promotor antes de este mismo viernes. Eso es lo primero.
Hasta saber de ese límite, estaba entusiasmado como un crío el primer día de piscina en su barrio. Tengo preparado un concierto basado en el sensacional show que dimos en Malandar; repertorio infalible, escenario decorado e iluminado para introducir al público en Acidmath, equipo técnico domesticado para “moverse” con nosotros durante el show y potenciar o reducir la dinámica, una formación nueva de banda en la que voy como único guitarrista pero con un sonidazo brutal.. En realidad me da coraje que pueda cancelarse por algo tan estúpido como comprar una anticipada de un concierto que sabes que quieres ver. Me da coraje por ambas partes, por la del público que no despierta y por la un promotor que exige lo que no es posible: despertar al público. Pero son los tiempos que nos tocan vivir y hay que adaptarse o retirarse. Y yo no me pienso retirar. Así que este concierto en Madrid, el más importante para mí en estos momentos, lo afronto con tanta ilusión como miedo.
- Mirando al futuro, ¿qué te gustaría que este disco supusiera para tu carrera?
El tercero de una larga carrera. En realidad me doy cuenta de que, aunque no paro ni un solo día de entrar y salir de todo tipo de movidas, voy muy lento con mis discos. Tengo decenas de canciones guardadas, cada día me vienen varias líneas de inspiración que podría seguir hasta crear una demo sobre la que trabajar. Si tuviera el tiempo y el cerebro en mi sitio, podría hacer un álbum cada dos o tres meses. Pero ya me conoces..
- Si tuvieras que definir este nuevo disco con una sola palabra, ¿cuál sería?
ÁCIDO
- Y para terminar, ¿qué significa para ti la música?
Lo que mueve el Universo. Al menos el mío.

