
Hay discos que suenan a confesión, y ¨La piel no miente¨, el nuevo trabajo de Delabruma, pertenece a esa categoría. El grupo madrileño se adentra en un territorio emocional donde el rock y el rock alternativo se funden con letras honestas y un sonido tan contundente como vulnerable. Este álbum marca una evolución natural para la banda, consolidando su identidad y ampliando su universo sonoro.
Desde la primera escucha,¨La piel no miente¨ destaca por su producción cuidada y su equilibrio entre fuerza y sensibilidad. Las guitarras rugen con carácter, pero siempre al servicio de unas canciones que respiran humanidad. Los arreglos, precisos pero nada fríos, acompañan la voz —siempre cargada de matices— que guía al oyente a través de historias de deseo, pérdida, redención y memoria.
Estamos ante una obra que destila temazos por los cuatro costados, si estas dispuesto a aceptar el reto de Delabruma, te embarcaras en más de media hora de autentica potencia, donde ¨Fénix¨, ¨Descontrolada¨ o ¨Aprendiz de Villano¨nos sacuden tanto por fuera como por dentro.

Si nos seguimos sumergiendo en este nuevo trabajo nos encontramos con temas como ¨Tu gran revolución¨ o ¨Hola¨ son ejemplo de esa mezcla entre melancolía y energía que caracteriza a Delabruma: una mirada introspectiva que, sin embargo, no se encierra en sí misma. En cada canción hay una búsqueda, una pregunta abierta que conecta con la experiencia común de sentirse vivo y herido a la vez.
Musicalmente, el grupo bebe de influencias del rock alternativo de los 90 y 2000, pero con una sensibilidad contemporánea que evita la nostalgia.¨La piel no miente¨ es, en definitiva, un álbum que reivindica la sinceridad como acto de resistencia. Un disco que invita a escucharse sin filtros, a aceptar las cicatrices como parte de la belleza. Delabruma ha firmado su trabajo más maduro, profundo y en el que la banda se ha podido mostrar como el cuerpo les pedia, sin imposiciones ni prisas por lanzar nuevo material.
